“La ciudadanía nos ha instalado en la oposición, no por nuestras políticas, sino por nuestras prácticas...”
El convencimiento de Enrique Correa parece total. Fundador y actor principal de la Concertación durante más de dos décadas, hoy, cuando ésta enfrenta el momento más difícil, su apuesta es clara: jugarse por la renovación generacional y por corregir esas prácticas cuestionadas, pero también por la continuidad de la coalición como acuerdo político entre la izquierda y la DC. Cualquier otro camino, sostiene, justo en momentos en que la idea de una «federación progresista» tienta a más de alguno en el conglomerado, carece de sentido.
—El Presidente Lagos —afirma— marcó ayer la pauta: tenemos al frente la necesidad de reafirmar la centroizquierda, esto es, la alianza de los partidos de izquierda con la Democracia Cristina como el eje de nuestra política, y desde ahí expresar a esta diversidad mayoritaria del progresismo que no supimos expresar bien en la elección. Pero, insisto, sin olvidar el punto clave, la alianza de centroizquierda. Dejar de lado esa fórmula que le ha dado tanto éxito al país, no sería sensato.
—Muchos, como Guido Girardi, plantean que lo clave es dar una expresión clara al progresismo...
—El electorado se ha pronunciado con toda claridad por dos coaliciones. A una, la Alianza, le ha dado una mayoría estrecha, pero clara. Y a la otra, le ha dado una votación muy impresionante. La Concertación tiene la mitad de las dos cámaras y la mitad de los municipios, y en todas esas elecciones la gente ha estado votando por la exitosa fórmula de la centroizquierda.
Todas las reagrupaciones que pueda haber dentro de esta coalición cada uno tendrá tiempo de resolverlas, pero sin afectar aquello que es el patrimonio principal: el entendimiento entre la DC y la izquierda.
Coalición: No se revisa —¿Qué señales se le deben dar en particular a la DC? Desde la derecha también se la mira como un potencial puente para armar mayorías.
—La DC chilena nunca ha tenido en toda su historia vocación de alianza con la derecha. Y nunca se ha sentido más cómoda que en alianza con la izquierda... y nunca el país ha marchado mejor que cuando esa alianza ha funcionado. Entonces, si algo ha funcionado bien, no veo por qué habríamos de revisarlo. Ahora, reitero: el punto no está en la revisión de la coalición, sino en la revisión de nuestras prácticas y también, como dijo ayer el Presidente Lagos, en la inminencia de un gran cambio de guardia en la Concertación. Ya en la segunda vuelta emergió una nueva generación y esa generación debe conducirnos de hoy en adelante.
—Vamos al discurso de Lagos. ¿Cómo se debe interpretar? ¿Intentó erigirse en el líder de la coalición?
—No. El fue muy claro en poner su gran prestigio, su enorme gravitación en el país y su rol histórico en la Concertación al servicio de la emergencia de la generación que viene.
—¿No debe ser visto esto como una disputa de liderazgos ya abierta con la Presidenta Bachelet?
—No. La Presidenta es un patrimonio inmenso que debemos cuidar. A ella todos, no sólo la Concertación, le debemos mucho, y su liderato es un patrimonio que debemos proteger. Pero lo que viene es una nueva generación.
—¿Qué urgencia tiene el recambio?
—El recambio generacional llegó, no es una promesa futura, y muchos vamos a respaldarlo con toda nuestra fuerza. Tuvimos una muy buena campaña de balotaje, que nos permitió recuperar terrenos decisivos. Y eso se lo debemos a Carolina Tohá, a Claudio Orrego, a Ricardo Lagos Weber.
“Seremos oposición madura” —¿Cómo debe ser la oposición a Piñera? ¿Dura? ¿Democracia de los acuerdos?
—Nosotros condujimos la transformación del país en una democracia madura y por tanto vamos a ser una oposición madura. Pero una oposición que va a tener un eje: la defensa de nuestra propia obra y la defensa de nuestra propia gente.
—¿Qué significa «defensa de nuestra propia gente»?
—Somos una coalición que es responsable de políticas y de colaboradores, de un grupo muy grande de gente que se ha entregado con generosidad al servicio público, y que tiene su dignidad, que nosotros sabremos defender si es necesario.
—¿No debiera pasarle nunca más a otro dirigente lo que le pasó a Lagos?
—A eso me estoy refiriendo, al cuidado de nuestro patrimonio.
—¿Teme una ofensiva contra la Presidenta Bachelet?
—No lo estoy prediciendo. Quédese con las palabras que le dije recién, de que vamos a defender a nuestra gente.
—¿La conformación de las mesas del Congreso será una demostración de la fuerza de la Concertación?
—Y de su unidad de criterios y de su vitalidad.
—¿No sería partidario de buscar en la Cámara un acuerdo Concertación-Alianza?
—Yo no soy diputado, eso deben decidirlo ellos. Sí creo que desde el Parlamento, desde los municipios y desde todos los lugares donde tenemos presencia, es el momento de combinar una señal de unidad por un lado y una señal de cambio de guardia por otro. Y le reitero: la Concertación tiene un patrimonio de liderato que sabrá defender. Eso tiene que ver con el Presidente Lagos, con la Presidenta Bachelet, con el Presidente Frei, con el Presidente Aylwin...
—¿Qué le parece cuando se habla de que Bachelet es el gran activo de la Concertación y la carta para 2014?
—Ella, igual que todos los ex presidentes es un gran patrimonio y un gran activo.
—¿Y en cuanto a ser carta para 2014?
—La política hay que mirarla con serenidad, con sentido estratégico y sin apresuramiento.
—¿Hay similitudes entre la situación de Piñera y la Alianza hoy, y lo que Uds. vivieron en 1989? ¿Un momento refundacional?
—No creo estemos en un momento refundacional, sino en una democracia madura que funciona normalmente.
—¿Ha tenido contactos con gente de la Alianza, como Cristián Larroulet?
—Yo lo veo habitualmente a él, porque hay vínculos de colaboración entre los think tanks que dirigimos los dos, pero los contactos no pasan de ahí. No es la hora de pensar en eso. Al país le hace bien tener un gobierno y una oposición claras. Cualquier oferta de ser puentes individuales entre ambos sectores no me parece ni oportuna ni estética. n
Al país le hace bien un gobierno y una oposición claras. Cualquier oferta de puentes individuales entre ambos sectores no es oportuna ni estética