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Maximiano Errázuriz intentó detener visita de Piñera: ya conocía a la tía comunista de la menor fallecida También lo increpó una vez, pero dice él que terminaron uña y mugre . María Elena Molinares —la comunista que ayer enfrentó a Sebastián Piñera en su visita al hogar de la joven asesinada— tiene una desconocida y personal relación con el diputado RN por la zona, Maximiano Errázuriz. Ello, desde que hace unos años lo enfrentó por la muerte de una guagua en un campamento de esa comuna. Por eso, el parlamentario sabía de su pensamiento político, y dice que apenas supo de su parentesco con la familia de María José Esquivel intentó“parar la visita, pero era tarde…”. La historia nació en el campamento “Belinda”, que no tenía luz. “Yo la conseguí con Río Maipo”, pero a la semana hubo un incendio en que murió una guagua. “Molinares me echó la culpa a mí”, recuerda. Semanas después la mujer fue a verlo a la Fundación Santa Ana, que Errázuriz preside, en la comuna… a pedirle ayuda. “Me dijo que había ido a una empresa que cobraba dividendos hipotecarios y que su niñita de 4 años había metido el pie entre dos peldaños de una escalera y se lo había zafado. La acompañé y le conseguí una indemnización de 500 mil pesos”, recuerda. Según el parlamentario, Molinares “quedó tan agradecida, que en la campaña trabajó por mí...”. Por eso sabía del prontuario político de la mujer, que no alcanzó a advertir al presidenciable ni a su «avanzada»: Piñera había coordinado el tema a través de Joaquín Lavín, quien había llamado personalmente al concejal UDI por La Pintana, Rodrigo Arellano. “Sebastián es apresurado. No quiso esperar mi respuesta, sino que se fue directamente a la casa de esta familia”, dice Errázuriz, que no asistió porque estaba haciendo clases en la universidad. Hasta ese momento, asegura el diputado, “no sabía” que la ex candidata a concejal por el PC era tía abuela de la niña. “Cuando me dijeron, mi intención fue parar la visita (ella tiene una buena relación personal conmigo, pero políticamente piensa igual que siempre), pero era tarde”… Tan tarde, que escuchó los gritos de Molinares por el teléfono de su jefe de gabinete. En tanto, el concejal UDI, Rodrigo Arellano, dice que no conocía a Elena Molinares ni menos que había sido candidata a concejal por el PC. “La mamá de María José estaba dispuesta a hacer un punto de prensa con Sebastián”, cuenta. Y agrega que “al parecer alguien dateó a esta señora, que llegó desaforada y nadie sabía que era dirigente comunista”.n |
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Masivo y con aplausos fue el adiós a joven asesinada en bus del Transantiago “Una amiga es una luz brillando en la oscuridad...”. Lo habían ensayado el día de ayer. Las alumnas del Centro Politécnico San Ramón, en donde estudiaba María José Esquivel Améstica —la adolescente que murió baleada a bordo de una micro del Transantiago el domingo— le habían preparado la canción “Amigo” del grupo Los Enanitos Verdes, para interpretarla a coro cuando el cortejo fúnebre esta mañana pasó frente al colegio. Escenas como ésta, tan cargadas de emoción como de dolor, se pudieron ver hoy en las casi dos horas que duró el traslado de los restos de la menor de 16 años desde su casa en la comuna de La Pintana hasta el Cementerio Metropolitano. Y es que la familia de la joven quiso que la carroza y el cortejo pasaran por frente a algunos lugares que marcaron la vida y la muerte de “Cotita”, como le decían. Así, el ataúd pasó primero frente al Liceo Capitán Avalos, a sólo una cuadra del hogar de la adolescente, en donde fue aplaudida por los profesores y alumnos que la conocían porque “era una niña muy cariñosa con todo el mundo, no hacía distinciones”, contó una apoderada. Después, el cortejo se trasladó hasta la intersección de las calles John Kennedy y Bernardino Parada, donde María José fue baleada: una feria ocupaba el lugar y nuevamente los aplausos y manifestaciones de cariño inundaron el ambiente. Más tarde, y siempre escoltada por Carabineros, la comitiva llegó hasta el supermercado Alvi, de avenida Santa Rosa, en donde María José trabajaba como empaquetadora. Sus compañeros de labores le habían escrito una enorme pancarta diciéndole cuánto la querían. El cortejo pasó frente al colegio de la niña, en donde las “ramonas” (así se autodenominan sus alumnas) le interpretaron la emocionante canción y la aplaudieron y despidieron con pañuelos blancos. En la calles, a la vista de unos buses de Transantiago, algunos familiares revivieron la “rabia e impotencia... Para mí va a ser muy difícil volver a viajar en la locomoción. No es posible que este país sea así de inseguro”, afirmó, entre lágrimas, una prima en segundo grado de María José. Llamó la atención que ninguna autoridad política se hiciera presente en el funeral. Esto, después de que el candidato presidencial de la Alianza, Sebastián Piñera, fuera expulsado ayer a gritos por una tía de la víctima por considerar que su visita a la familia era un “aprovechamiento político”. Sí llegó el jefe de gabinete del alcalde de La Pintana, Gastón Muñoz, quien dijo que el edil está fuera de Santiago. Compañeras se desmayaronEn el cementerio, las compañeras de colegio de María José comenzaron a exigir “justicia”, lo que provocó un masivo aplauso entre las cerca de 500 personas que participaron del funeral Al término de la ceremonia fúnebre del rito evangélico, la madre de la menor, Elizabeth Améstica, sufrió un ataque de histeria y debió ser auxiliada por su familia. “Por qué me la mataron”, gritó una y otra vez. Dos compañeras de María José sufrieron desmayos.n |
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