Lunes 7 de Enero del 2008
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“Caliche sangriento” regresa a la cartelera

Cuatro décadas han pasado desque Helvio Soto filmó“Caliche sangriento”, cinta que tuvo en su elenco a Jaime Vadell, Jorge Guerra y Patricia Guzmán, y que estuvo en riesgo de desaparecer de nuestro archivo fílmico por el pésimo estado en que se encontraba la única copia aún existente.

Luego de cuatro años de trabajo de restauración, auspiciado por el Fondo de Fomento Audiovisual, la cinta, que narra los conflictos de un grupo de soldados que se pierde en el desierto durante la Guerra del Pacífico, regresará brevemente a la cartelera local.

Los días 18, 19 y 20 de enero se programaron funciones en el Cine Arte Normadie, en cuyo registro histórico se encontró la copia que finalmente fue restaurada. Mañana, en tanto, parte del elenco y del equipo que trabajó en su recuperación participarán de su lanzamiento. n


 

Autora de la “La historia del amor” está en Chile

La segunda novela de la joven escritora norteamericana Nicole Krauss, “La historia del amor”, ha tenido en Chile un insólito éxito comercial. Pese a no figurar en ningún ranking, es uno de los libros más solicitados de la temporada y uno de los más escasos. Ya van más de 10 mil unidades vendidas y, si bien durante el período navideño no existía stock en el mercado, Salamandra (Editorial Océano), acaba de reponerlo.

Su nuevo arribo a las librerías coincide con la presencia de Krauss en Chile, quien llegó la semana pasada y mañana y el jueves concretará dos encuentros con la prensa y con el público.

“Sudamérica es uno de los lugares en donde mejor le va a su libro, especialmente en Chile. No son pocas las referencias al país señaladas en ese texto —Nicanor Parra, Valparaíso— y además ella se ha declarado seguidora del trabajo de Roberto Bolaño”, cuentan en su casa editora.

Este jueves, Nicole Krauss sostendrá una conferencia-conversación con el escritor nacional Roberto Brodsky, en torno al trabajo de Bolaño. El encuentro tendrá lugar en el auditórium de la Universidad Finis Terrae, a las 12 horas. n




 
El budismo está de moda
Mons. Luis

Lejos de mí el pretender y poder resumir en las breves líneas de esta columna la venerable tradición budista. Pero como se pretende sintetizar cristianismo y budismo, tan diversas cosmovisiones y antropologías, aquí van estas líneas introductorias.

Buda (s.VI. a.C.) reaccionó en contra del ritualismo hinduista, religión politeísta, aunque de él tomó la doctrina de la reencarnación. Buscaba la paz y quería una vida ética.

Descubrió que el origen del sufrimiento está en el deseo de posesión que desarrolla el hombre. Iluminado, descubrió la dukka, la ley de las cuatro nobles verdades: Existe el sufrimiento, su origen está en el deseo; se puede combatir ello y hay un camino que lleva al nirvana (que no fue definido por Buda), pero que es la paz.

El camino, u óctuplo sendero, está conformado por la rectitud. Así una recta visión o criterio; recta resolución; recta palabra; recta acción; recto sustento; recto esfuerzo; recta conciencia y recta concentración, si se cumplen, llevan a la paz, y a la iluminación entrando en el nirvana.

El ser humano descubre que lo que ve no es permanente: ni su cuerpo, sensaciones, percepciones, reacciones mentales ni conciencia. Todo es apariencia. Lo verdadero está en otra dimensión.

La meditación lo llevará al mundo real —¿vacío?— de paz y libertad, que originará una inmensa compasión por todo lo que vive.

Sin duda que la rectitud del budismo originará una elevada doctrina moral. Pero no creo posible sintetizar esta visión con la doctrina cristiana acerca del hombre. La fe cristiana se sirvió de la filosofía helénica y así nació la teología. Esta, en su antropología, afirma que el hombre debe crecer, desarrollándose y expandiéndose en el amor a Dios y al prójimo.

En este crecer, que no es decrecer o vacío, el dolor y la derrota se asumen, ya que su sentido fue cambiado por Cristo, con sus sacrificio en la Cruz. El creyente cristiano se salva por la acción redentora de Jesús, que la aplica al hombre, y este la acepta en el gozo de saber que por la Cruz se llega a la salvación.

No hay masoquismo en la visión cristiana, sino sabiduría.

Así, reconociendo los elevados principios del budismo, no creo que sea posible sintetizarse con el cristianismo, como lo postulan algunos.

Otra cosa, y valiosa, es la actitud abierta y tolerante que se debiera dar entre ambas doctrinas, para descubrir los puntos en común en los cuales ambas puedan trabajar sin reduccionismos ni irenismos.

Hoy, con una cultura intercomunicada, se hace imperioso conocer los fundamentos de la propia fe para poder dialogar con seguridad y madurez con otros credos y éticas.




 
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